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Coste sanitario disparado: mayores, primas y una realidad incómoda

No sé si lo habéis escuchado, pero recientemente he oído varias veces la siguiente declaración: “las aseguradoras suben las primas y dejan fuera a las personas mayores”.

La realidad es bastante más compleja… y merece ser explicada con honestidad.

En mi día a día profesional hay una pregunta que se repite más de lo que nos gustaría: ¿qué hacemos cuando la prima de salud de nuestros padres ya no se puede pagar?

El origen del problema: el coste de cuidar la salud

La atención sanitaria hoy cuesta mucho más que hace 10 o 20 años:

  • Tecnología médica cada vez más avanzada
  • Pruebas diagnósticas más frecuentes y sofisticadas
  • Mayor esperanza de vida, pero también más cronicidad
  • Incremento de hospitalizaciones, tratamientos y medicación
  • Falta de profesionales sanitarios y aumento de los costes médicos

Lógicamente la sanidad privada no es ajena a esta realidad. En consecuencia, las compañías aseguradoras, si quieren seguir prestando servicio, se ven obligadas a ajustar primas. No por falta de sensibilidad, sino por pura sostenibilidad.

Las personas mayores, en el centro del impacto

El problema aparece cuando estas subidas recaen sobre quienes:

  • Tienen ingresos más limitados
  • Necesitan más asistencia médica
  • Y cuentan con menos margen de maniobra

Personas que fueron previsores, que durante años pagaron su seguro, y que cuando más lo necesitan se encuentran con renovaciones difíciles o directamente inasumibles.

El dilema es duro: seguir pagando con enormes esfuerzos… o abandonar la sanidad privada.

Los hijos, atrapados entre el amor y la realidad

Convergen la economia y la estima. Situación no solo económica, profundamente emocional.

Los hijos vivimos vidas cada vez más complejas, con más obligaciones y menos tiempo. Y aun así, hay algo que no negociamos: queremos cuidar bien a nuestros padres.

Pero nos encontramos entre dos fuegos, primas que suben y una sanidad pública claramente colapsada, con listas de espera brutales y nuestros padres... sin atención médica.

A mi madre por ejemplo, con un problema gástrico molesto, después de tener que ir primero al médico de cabecera, más de 6 meses para que la visite el especialista.

Para terminar, una idea clave

En medio de este escenario tan tensionado, empiezan a surgir nuevas fórmulas más accesibles para las personas mayores.

Un ejemplo es una póliza diferente que tiene Occident, el Bienestar Senior: 👉 desde poco más de 18 € al mes, permite acceder a la sanidad privada y evitar listas de espera interminables. Por supuesto, se lo he hecho a mis padres, con 88 y 81 años.

No es una solución universal, pero puede ser una alternativa.

Ya de paso pensar, ¿Estamos, como sociedad preparados para cuidar a nuestros mayores sin que la salud se convierta en un lujo?

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